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11 de septiembre de 2005 / Javier Lacomba Tamarit
Que sí, que sí, que es una gran película, con C de cine en mayúsculas, me da igual que emplee las marcadas cartas del cine de Hollywood como diría el Zinemaldia del Festival de San Sebastián, ya que si la virtud de un filme es conseguir que el público se maldiga a si mismo cada vez que parpadea, “Cinderella Man” lo consigue, vaya si lo consigue.
Y lo consigue con una dirección sobresaliente de Howard, un guión eficaz, una cuidada ambientación, de hecho tan cuidada que consigue que la época de la Gran Depresión en EEUU sea un personaje más de la historia. Y que decir de los actores, Russell Crowe está inconmensurable como James Braddock, ese boxeador que venció en el Ring de la vida a la adversidad con la inspiración del amor de su familia. Russell Crowe transmite todo eso y más, lo hace con una eficacia y solvencia incontestables. Atención si veis la siempre recomendable V.O. a la voz de Crowe, poderosa y justa a la vez. Paul Gialmatti (¿Alguien se acuerda de él como botones en “La boda de mi mejor amigo”?) ya empieza a ser un mundo aparte, un actor que si hay justicia en el mundo verá saldada el año próximo la deuda que tiene el séptimo arte con él desde “Sideways.” Cada movimiento, mueca, gesto, de Giamatti es un prodigio, una lección de técnica que sólo él hace que parezca natural y fácil.
Los combates están espléndidamente rodados, sentimos cada golpe en nuestra butaca, y no precisamente por el equipo de sonido. Sabemos lo que va a pasar, sí, pero ¿y qué?, sufrimos con Crowe, luchamos con Crowe, se nos pone la piel de gallina, no se puede pedir más.
Que más da que sea un “Crowed Pleaser”, ni importa ni serlo es un demérito si la película satisface nuestras ansias de buen cine. La cinta ha funcionado bien en la Taquilla USA, y se lo merece. Probablemente Crowe no se llevará el Oscar el próximo año por los motivos que todos conocemos, pero aquí estamos para enjuiciar al actor, no a la persona, y el actor, como no me he cansado de repetir en estas líneas, es soberbio.
Que tandems de actor-director ha reunido a veces el cine. Que magníficos eran John Ford y John Wayne. Que espléndidos Ron Howard y Russell Crowe en esta película.
Ojalá nos regalen muchas veladas más de buen cine.
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